Nuestros niños
No soy madre, pero trabajo hace tantos años con adolescentes y niños que es imposible no hablar de ellos.
La mitad de mi vida la paso rodeada de ellos y la otra mitad de mi vida es de mi familia.
Hoy volví a casa con un peso sobre mis hombros, y una penita en mi alma, por no poder hacer más de lo que hago.
Yo siempre escucho a la gente que se queja de los profesores y de los colegios, que no hacemos bien el trabajo que no nos importa.
Pero no es así, yo amo mi trabajo y amo a todos mis niños y me mueve su felicidad y su bienestar, entonces cuando sé que uno de mis pequeños lo está pasando mal me duele no poder aliviar su pena, porque son penas reales y desgarradoras, porque sus corazones guardan una tristeza profunda y tan real como la de un adulto y a veces más, porque sus emociones están a flor de piel.
Y es cuando me pregunto, debimos hacer algo muy mal, ¿qué paso en pandemia? Que vivieron antes y después para que sus corazones estén tan lastimados.
Quisiera protegerlos y como puedo hacerlo, si no vivo con ellos, como cuidar de su entorno, como protegerlos de sí mismos.
Nos hace falta con urgencia una dosis de amor y dejar odiosidades de lado que nada bueno traen.
Tuvimos que hacer algo muy mal
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